Mostrando entradas con la etiqueta Fibromialgia y vida plena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fibromialgia y vida plena. Mostrar todas las entradas
,

Despierto con los músculos rígidos, ¿Qué pasa?

Suena el despertador.

El mundo mágico de los sueños se desvanece. Hay que levantarse, y el mecanismo de huesos, articulaciones y músculos se pone en movimiento

Si el reposo es reparador, nuestro aparato locomotor ha descansado. Pero si a pesar de no hacer movimientos visibles hemos hecho rechinar los dientes y tensado la columna cervical o la lumbar, ¿realmente hemos descansado?

Todo parece indicar que no. Hemos sido víctimas involuntarias de nuestras emociones mal resueltas, de nuestros pensamientos rumiantes y de nuestros músculos, que se han movido imperceptiblemente recibiendo órdenes del sistema límbico, que se encuentra en el cerebro. Ordenes de tensión y contracción.

Y adiós al relax.

Este círculo vicioso –el día con sus acciones, la noche sin descansar, a veces el insomnio– se transforma en un tobogán de caída rápida si permanece sin ser resuelto. Se agrava paulatinamente y produce más tensión, mayor contractura, estrés mecánico y psíquico y, por supuesto, sensación de dolor y rigidez.

En en la edad madura, en cambio, aparecen los primeros síntomas de rigidez y malestar.

Esta sintomatología es más frecuente en las mujeres. Las tareas que antes realizaban sin problemas, como agacharse, ponerse de rodillas o correr, resultan más difíciles y dolorosas. Las afectadas tratan de evitarlas y, como consecuencia, la rigidez aumenta.


A medida que las hormonas sufren modificaciones, que el cuerpo se modifica y que la calidad de los minerales presentes en él desciende, la mujer no escucha su cuerpo sanamente y trata de mantener su actividad, sus exigencias laborales y familiares. Pero todo se hace cuesta arriba: cada vez le resulta más difícil cumplir con su programa y se angustia porque se siente incomprendida. Entonces llega el estado de tristeza, que la lleva a una mayor inmovilidad. La persona ha iniciado un peligroso camino de dolor e impotencia funcional. Seguramente, le costará más mantener su peso, y se sentirá desdichada.
Moverse

Comenzará entonces un largo y arduo recorrido por consultorios médicos, exámenes de laboratorio, radiografías, imágenes por resonancia nuclear, sin que aparezcan daños objetivos que justifiquen el sufrimiento.

Revisemos y escuchemos: las quejas son claras y siempre las mismas. "Me duelen los inicios de movimiento; cuanto más tiempo estoy quieta, más me cuesta moverme; me duelen las articulaciones como si estuvieran oxidadas; me cuesta agacharme; sacar algo de arriba de la alacena me produce un dolor en el hombro que no desaparece por varios días."

Nuestro cuerpo se mantiene erguido gracias a la acción conjunta de los músculos y sus fascias, o fundas de sostén, que finalizan en forma de tendón adhiriéndose al hueso.

Existen dos tipos de músculos: los de la dinámica, con los que realizamos movimientos voluntarios, como dar un puntapié, y los estáticos, casi reflejos, que nos mantienen de pie sin que voluntariamente lo estemos pensando. Unos son de poca resistencia, pero de acción rápida; los otros son de gran resistencia, pero de acción lenta y sostenida.

Músculos diferentes en acción y en función, que se enferman también distinto. Los dinámicos tienden al debilitamiento (hipotonía e hipotrofia) y los estáticos, a la hipertonía y la rigidez.

Si alguien siente dolor en el inicio del movimiento es porque sus articulaciones, comprimidas por los músculos estáticos, sufren deterioro y falta de lubricación –a mayor tiempo de quietud, mayor dificultad en lubricar; cuanto más rígidos, menos flexibles–, por lo que es lógico que le duela agacharse o estirarse. Cuando el movimiento es más exigente y el músculo está rígido, podría lesionarse con facilidad (los tan conocidos hombros dolorosos de la mediana edad, las lumbalgias o las cervicalgias).

El dolor es inhibitorio; por ello preferimos la inmovilidad, sin comprender que cuanto más quietos estemos mayor será la rigidez.
Integrar

Los músculos "lloran", y están pidiendo a gritos que los relajemos. ¿Cómo lograrlo?

Existen métodos en kinesiología que se ocupan de la corrección postural, de reeducar en forma global las cadenas de músculos y sus fascias, y de conseguir elongación y flexibilización de éstas utilizando técnicas que lentamente van condicionando la musculatura para conseguir una activación especial de los músculos lesionados. Trabajar las cadenas musculares, y al mismo tiempo lubricar las articulaciones y reorganizar el esquema sano de los movimientos son factores clave. Estas acciones, estimuladas correctamente, reordenan el esquema corporal y promueven el movimiento fluido.

Pero no hay que olvidar el principio: el tono se rige por los estímulos mecánicos, pero también por el sistema límbico (emocional), que influye de igual manera en el tono muscular. Por lo tanto, cualquier terapia completa tiene que contemplar el compromiso emocional, que deberá ser tratado con la técnica psicológica que se considere más conveniente, según el caso.

No todo el mundo está acostumbrado a mirarse en forma integral. Pero lo cierto es que un buen diagnóstico clínico, una evaluación kinésica y una psicológica deberían ser los pasos por seguir. Luego vendrán los ajustes clínicos necesarios, el tratamiento de reeducación postural global, el psicológico y, cuando la situación se haya estabilizado, hay que mantenerse en movimiento con métodos de gimnasia que contemplen lo sensoperceptivo, que concilien el movimiento correcto con el placer, y que ofrezcan una contención emocional. Un camino integrador para que el llanto de los músculos no quede a la deriva.

La autora es profesora titular de Técnicas Kinésicas II de la Facultad de Medicina (UBA) y miembro titular de la Academia de Kinesiología y Fisiatría.

Por Ester Arditti
Artículo extraido de Fibromialgia y vida plena
,

¿Cómo alimentarse en caso de dolor de cabeza?

Todo el mundo ha padecido alguna vez un dolor de cabeza. Es un malestar frecuente que de hecho no es en sí mismo una enfermedad sino una posible manifestación de un sin fin de desarreglos que comprenden desde un simple estreñimiento hasta alteraciones orgánicas más severas como la hipertensión o la hipotensión, procesos óseos, nerviosos y respiratorios, entre otros.

El dolor de cabeza tiene frecuentemente su origen en la tensión nerviosa, son las llamadas cefaleas de tensión. Como su nombre indica, ésta es producida por plagas muy extendidas en la sociedad del bienestar como la ansiedad, la depresión, la preocupación, todo aquello con lo que hacemos el paquete llamado "estrés".

Un estado de tensión mantenido produce una hipertonicidad de los músculos de la cabeza y cuello que al permanecer largo tiempo en contracción acaban produciendo dolor en las estructuras craneales. La manifestación de la cefalea de tensión es un dolor en forma de casco, con constricción en frente, golpe en la coronilla y presión en la zona de la parte baja de la cabeza y nuca (occipital).

Dieta para el dolor de cabeza

Es conveniente realizar un desayuno a base de muesli integral sin azúcar añadido o copos de cereales integrales con leche de almendras, de arroz o de avena con una manzana no ácida a dados.

A media mañana tomaremos un puñadito de almendras crudas o nueces como tentempié.

Al mediodía será de gran ayuda una ensalada variada sin alimentos de origen animal junto a un plato de arroz integral con un poco de aceite vegetal crudo y sésamo. Cenaremos pronto para facilitar una correcta digestión a base de vegetales variados al horno o al vapor con pescado (no frito). De postre un vaso de kéfir o yogurt natural sin endulzar.

La dieta debe ser muy rica en:

-Aceites vegetales; sésamo, oliva, soja, girasol, lino, etc.

-Pescado blanco y azul

-Ajo crudo

-Cebolla cruda

-Hortalizas crudas y al vapor

-Frutas como la manzana y la pera

-Lácteos fermentados como kéfir y yogurt

Durante un dolor de cabeza mejor evitar:

-Las sustancias excitantes como el tabaco, el café, el té y el alcohol deben eliminarse totalmente mientras persista el dolor (y a ser posible también después).

-Evitaremos el consumo de azúcares de absorción rápida como frutas muy dulces, bollería industrial, azúcar refinado, moreno y miel y zumos industriales o naturales. Este tipo de azúcares producen un pico muy elevado de glucemia que acompaña a su vez una sobreexcitación del sistema nervioso nada conveniente durante el dolor de cabeza.

-Prescindiremos de alimentos elaborados con trigo refinado como la harina blanca y todo lo elaborado a base de ella, pan, pizzas, etc.

-Eliminaremos el cacao y todo lo que contenga chocolate.

-El marisco y las grasas animales.

-Leche de vaca y quesos grasos.

-Los cítricos.

¡Importante!

No nos esforcemos en comer si no tenemos hambre, es muy bueno dejar reposar el metabolismo. Podemos tomar una infusión de espino blanco, azahar, tila y Maria Luisa realizada a partes iguales y endulzada con melaza de arroz y caldo vegetal calentito varias veces al día.

Esta información no pretende sustituir ningún tratamiento ni inducir a la autoprescripción.

Preguntad siempre primero al médico o especialista.

Luisa Martín
Naturópata y diplomada en Herbodietética
Articulista de Enbuenasmanos
alimentacion saludable
Artículo extraido de Fibromialgia y vida plena

Tu publicidad aquí

Aquí puede ir tu publicidad

Mundo Soviet

Mundo Soviet

Seguidores

Sigue este blog